IGLESIA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA

Nuestra Historia

Conoce quiénes somos, de dónde venimos y cómo Dios ha guiado a la Iglesia Adventista del Séptimo Día desde sus inicios hasta hoy.

Nuestra identidad

Identidad que nos define

Los Adventistas del Séptimo Día somos una familia global de cristianos que tiene a la Biblia como su máxima autoridad. Nuestra identidad está centrada en Jesucristo, en la esperanza de su pronto regreso y en una fe que se expresa mediante la misión y el servicio.

La Biblia

Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, nuestra máxima autoridad y la guía segura para conocer su voluntad y vivir con esperanza.

La Salvación

Miramos únicamente a Jesucristo para la salvación y confiamos plenamente en su gracia, su sacrificio y su poder para transformar vidas.

La Iglesia

Somos una familia global de creyentes, unidos en Cristo para adorar, crecer, compartir la fe y vivir en comunión.

La Misión

Anunciamos el evangelio eterno y compartimos la esperanza del pronto regreso de Jesús con todas las personas.

El Servicio

Servimos a Dios y a los demás con compasión, atendiendo las necesidades espirituales, físicas, mentales y sociales de las personas.

Nuestra esperanza

Vivimos con la mirada puesta en Jesucristo y en la promesa de compartir la vida eterna junto a él.

Fotografía histórica Iglesia Adventista del Séptimo Día
1 de octubre de 1860
Sobre el nombre de IASD

Iglesia Adventista del Séptimo Día

Hace más de un siglo y medio, el 1 de octubre de 1860, en Battle Creek, Michigan, un grupo de personas que esperaba el pronto regreso de Jesús escogió ser llamado “Adventistas del Séptimo Día”.

Las circunstancias los llevaron a elegir un nombre por varias razones. En primer lugar, la iglesia no podía tener propiedades a su nombre, ya que todavía no estaba legalmente constituida. En segundo lugar, reconocieron la necesidad de ser identificados cuando les preguntaban a qué religión pertenecían. Además, varias iglesias adventistas ya habían adoptado diferentes nombres para sus congregaciones.

Fue así como 25 delegados se reunieron durante un día de otoño en una próspera ciudad de Michigan para abordar la adopción de un nombre. Después de varios días de debate, el nombre “Adventista del Séptimo Día” fue sugerido por David Hewitt, conocido como “el hombre más honesto” de Battle Creek.

Luego de un análisis más detallado, el nombre fue aprobado por 24 votos a favor y 1 en contra.

El significado de nuestro nombre

El nombre de la Iglesia Adventista del Séptimo Día refleja las convicciones que orientan nuestra fe. “Adventista” expresa la seguridad del pronto regreso, o advenimiento, de Jesucristo a esta tierra. “Séptimo Día” hace referencia al sábado bíblico, el día de descanso dado por la gracia de Dios a la humanidad y observado por Jesús durante su vida en la Tierra.

Juntos, estos dos conceptos comunican el mensaje del evangelio, la esperanza y la salvación que encontramos en Jesucristo.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día

Una misión global que transforma vidas

La Iglesia Adventista del Séptimo Día, con una membresía global que supera los 21,9 millones de personas, es una denominación cristiana protestante organizada oficialmente en 1863 en los Estados Unidos.

Su origen se remonta al movimiento dirigido por Guillermo Miller, quien enfatizó la importancia de proclamar el inminente regreso de Jesucristo a la Tierra.

Desde sus inicios, la Iglesia ha crecido significativamente y ha establecido su presencia en diferentes continentes, naciones y culturas, compartiendo un mensaje de esperanza, servicio y transformación.

La sede del Sur de Colombia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día acompaña la gestión administrativa de 18 departamentos del país, coordinando actividades, instituciones y programas que fortalecen su misión evangelizadora.

Conoce más sobre nosotros
Iglesia Adventista del Séptimo Día
21,9M+ Miembros en todo el mundo
Global Presencia en diferentes culturas
1863 Año de organización oficial
18 Departamentos acompañados
Una historia que continúa

La misión sigue avanzando. Cada iglesia, cada institución y cada persona forman parte de una historia de fe y esperanza que continúa transformando vidas.